Mala Praxis: Indemnización millonaria para familia ensenadense

Fuente: Informe Jurídico Digital y Diario Hoy

Una familia ensenadense junto a su abogado Sergio Otasevic obtuvieron de la justicia platense una indemnización millonaria que superó los $500.000 contra el Estado Provincial a raíz de una mala praxis médica.

Una historia tal vez repetida de pacientes y familiares que deambulan en los hospitales públicos o privados en busca de una atención eficiente que no siempre se logra.

El calvario sufrido por la familia Pardo comienza una tarde tranquila en la cual el Sr. Roberto Pardo acusó dolores a la altura del pecho y estómago que lo llevaron a concurrir al hospital Horacio Cestino de Ensenada, donde luego de varias horas de espera le diagnosticaron una descompensación estomacal, prescribiéndosele una dieta de caldo y la aplicación de buscapina inyectable.

Pasadas unas horas y al agudizarse el dolor, el Sr. Pardo volvió al mencionado nosocomio donde se insistió con el diagnóstico, tal vez por una estigmatización de su condición de hombre obeso.

Padecimiento que finalizaron de la peor manera y en presencia de sus seres queridos.

A los pocos días y no conforme con las explicaciones brindadas por los profesionales del nosocomio, la familia tomó la decisión de contratar los servicios profesionales del abogado Sergio Jorge Otasevic.

El letrado junto a su equipo de peritos médicos establecieron que el paciente nunca tuvo una dolencia de índole estomacal sino un proceso de infarto que databa de su primera atención. La condición de hombre obeso resultó causa eficiente y suficiente para que los médicos dictaminaran erróneamente una supuesta ingesta en demasía de comida.

Cuando en realidad la edad del paciente (61) y la ubicación de los dolores que acusaba debieron hacer sospechar y descartar de manera preliminar lo más grave que era la posibilidad de un cuadro cardiaco y posteriormente descartado lo primero abocarse al estudio de males estomacales.

El deficiente estado del sistema de salud de la Provincia de Buenos Aires provocó desolación, desamparo y angustia a una familia ensenadense.

“La justicia llegó de manera reparación”, manifestó el abogado Sergio Otasevic, ya que la indemnización obtenida no devuelve la vida de un ser querido pero asegura a los menores un bienestar y seguridad para encarar sus vidas, tal vez con una mochila de la que nunca puedan desprenderse.


Y se hizo justicia con aquel paciente "Gordito" (Diario Hoy)

La Cámara Segunda responsabilizó tanto al Estado como al hospital Cestino por la muerte de Roberto Pardo, hace doce años.

Liliana, con su bebé en brazos de nueve meses, corría por un taxi a las 4 AM del 11 de agosto de 1999, en Punta Lara, Cno. Almirante Brown, columna 427. Su marido se ahogaba, sentía morirse. Era el último día que habitó en esta tierra Roberto Mario Pardo, el “Gordo” Pardo, aquel que junto a su hermano armaba los equipos de Casa Pardo en campeonatos barriales. Esa madrugada, Lili buscaba la salvación del hospital, la urgencia, pero sólo encontró un drama mayor. Pardo, de oficio carpintero, siempre bonachón y alegre, no iba a ser atendido como se suponía.

“Fuimos tres veces al hospital y las tres nos tuvimos que ir. Tuvimos que soportar que se rían, eran practicantes. No puedo explicarte lo que sufrí. Mi marido me decía, transpirado, al borde de caerse, es una veterinaria no un hospital...”, recordó Liliana Cerrudo, viuda de Pardo.

El pasado 23 de febrero, la Cámara Civil de La Plata condenó al hospital Cestino de Ensenada y al Estado a pagar, en concepto de daños y perjuicios, una suma que llega a los 500 mil pesos.

“A mi padre lo dejaron morir en mi casa, cuando debían haberlo internado. Pero la hicieron completa. Cuando el de la ambulancia vino a buscarlo a la puerta de casa (donde Roberto murió en una silla, buscando aire), el tipo tenía un termo bajo el brazo, yo me lo quería comer... parecía una cargada”, contó Sebastián, uno de los hijos.

“Decían que era un atracón, los practicantes presumieron y lo estigmatizaron como un gordito, que estaba descompuesto a causa de algo que había ingerido”, explica el abogado de la familia, Sergio Otasevic.

Don Pardo ya no está. Ahora está el resarcimiento que nunca tendrá forma humana. Los votos de las juezas Patricia Ferrer y Silvia Bermejo así lo determinaron.

Gabriel López - Diario Hoy

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